Hoy tuve muchas ideas padres para hacer una publicación pequeña, muy pequeña, pero todas se me olvidaron. Entonces, tomo eso de pretexto para hacer una publicación diminuta y estúpida.
Aquí está.
lunes, 22 de septiembre de 2014
Estúpida
jueves, 18 de septiembre de 2014
Análisis sobre los Vagoneros
Teniendo conflictos con los vagoneros...
Todas las personas que viven en el paraíso prohibido, o sea, en la Ciudad de México, saben que los vagoneros abundan como ratas (o como cucarachas, lo que sea menos despectivo). En vano han sido los intentos de sacarlos, tan difícil ha sido que ya hasta están pensando en regularlos aunque, realmente no entiendo cómo le harán si tratar con ellos es como tratar animales necios.
A pesar de mis intentos, aun no logró comprender cómo es que funcionan, ¿tendrán algún líder? ¿Tendrán que
pagar una cuota para poder vender? ¿Tomarán clases de canto? Tantas son las
preguntas sin resolver, que me hacen prestarles más atención.
El primer conflicto sucedió en el transbordo de la línea A a la 9. Moría de hambre (yo siempre muero de hambre, soy una hambreada) y todos los puesteros habidos y por haber se juntaron para antojarme un buen de cosas. Y sí, básicamente fui tentada, pero obvio, mis valores citadinos son más fuertes que mi hambre o antojos. No cedí porque soy consiente de lo que ello implicaría pero... Conflicto: ¿qué pasa con las personas que son débiles? Ceden.
Y generalmente las personas que ceden más rápido y sin pensarlo dos veces, son aquellas que muy de vez en cuando viajan en el Metro (aunque no hay que quitarle credito a los que viajan diario y ya hasta tienen su vendedor de confianza) y compran cosas inútiles como las pelotas que tienen la propiedad de rebotar y deshacerse, los porta cepillos de dientes con figura de animales, las pelotitas luminosas, los libros para colorear, los pizarrones chiquititos, las burbujas que "no se rompen" (!ay! ¡Cómo odio a esas malditas burbujas!), entre otras cosas; generalmente son cosas que venden los chachareros. Algunos hasta venden cosas que jamás pensamos encontrar en el Metro.
Para entender un poco más de el modus vivendi de estos seres, realicé una clasificación según su mercancía y gracia. Pero primero, una breve descripción: básicamente, los vagoneros son aquellos individuos que comercian en el Sistema de Transporte Colectivo Metro ilegalmente. Se les llama vagoneros porque la manera que utilizan para que su producto "fluya" es pasándose de vagón en vagón. Aquí en la Ciudad de México, son el pan de cada día de las personas que ocupamos el Metro. Y en lo personal, hay dos razones por las cuales los odio. La primera, no pagan impuestos. Y la segunda, porque admitámoslo, son feos, irrespetuosos, escandalosos y fastidian al prójimo sin siquiera merecerlo. Obviamente tengo más razones para que no me caigan bien, pero esas son las que sobresalen.
Ahora sí, volviendo a la clasificación. Hay que saber que no todos los comerciantes ilegales que existen en el Metro son "vagoneros" puesto que no todos andan de vagón en vagón; pero llamarlos así, es una forma general de identificarlos. Y haciendo un análisis exhaustivo, he determinado que existen dos tipos de comercios ilegales en el Metro: los vagoneros y los puesteros. Dentro de los vagoneros, se derivan otras tres ramas:
Los Merchantes: que son la mayoría, son los que vemos usualmente comerciando entre los vagones. Incluye a los dulceros; los chachareros, que venden chácharas; los intelectuales, que venden libros generalmente de superación personal; los electrónicos, que venden audífonos, USBs, micas protectoras para celular. También están los muy queridos bocineros, otros más que venden composta de café para plantas (pero a esos sólo los he visto en la línea A) y muy rara vez he visto a algunos que venden churros o merengues, pero también los incluyo.
Los Artistas: se componen de personas que van por los vagones tratando de crearnos "emociones". Se esfuerzan en hacernos conscientes de alguna de sus ideas o creencias, o sólo tratan de darnos un buen rato. Hay personas con habilidades impresionantes pero hay otros, como los payasos, que ni siquiera los quieres voltear a ver porque sabes que te van a hacer parte de su show. Entre otros se encuentran los cantores, cieguitos cantores, músicos, poetas de la línea 2, predicadores y revolucionarios políticos.
Y generalmente las personas que ceden más rápido y sin pensarlo dos veces, son aquellas que muy de vez en cuando viajan en el Metro (aunque no hay que quitarle credito a los que viajan diario y ya hasta tienen su vendedor de confianza) y compran cosas inútiles como las pelotas que tienen la propiedad de rebotar y deshacerse, los porta cepillos de dientes con figura de animales, las pelotitas luminosas, los libros para colorear, los pizarrones chiquititos, las burbujas que "no se rompen" (!ay! ¡Cómo odio a esas malditas burbujas!), entre otras cosas; generalmente son cosas que venden los chachareros. Algunos hasta venden cosas que jamás pensamos encontrar en el Metro.
Para entender un poco más de el modus vivendi de estos seres, realicé una clasificación según su mercancía y gracia. Pero primero, una breve descripción: básicamente, los vagoneros son aquellos individuos que comercian en el Sistema de Transporte Colectivo Metro ilegalmente. Se les llama vagoneros porque la manera que utilizan para que su producto "fluya" es pasándose de vagón en vagón. Aquí en la Ciudad de México, son el pan de cada día de las personas que ocupamos el Metro. Y en lo personal, hay dos razones por las cuales los odio. La primera, no pagan impuestos. Y la segunda, porque admitámoslo, son feos, irrespetuosos, escandalosos y fastidian al prójimo sin siquiera merecerlo. Obviamente tengo más razones para que no me caigan bien, pero esas son las que sobresalen.
Ahora sí, volviendo a la clasificación. Hay que saber que no todos los comerciantes ilegales que existen en el Metro son "vagoneros" puesto que no todos andan de vagón en vagón; pero llamarlos así, es una forma general de identificarlos. Y haciendo un análisis exhaustivo, he determinado que existen dos tipos de comercios ilegales en el Metro: los vagoneros y los puesteros. Dentro de los vagoneros, se derivan otras tres ramas:
Los Merchantes: que son la mayoría, son los que vemos usualmente comerciando entre los vagones. Incluye a los dulceros; los chachareros, que venden chácharas; los intelectuales, que venden libros generalmente de superación personal; los electrónicos, que venden audífonos, USBs, micas protectoras para celular. También están los muy queridos bocineros, otros más que venden composta de café para plantas (pero a esos sólo los he visto en la línea A) y muy rara vez he visto a algunos que venden churros o merengues, pero también los incluyo.
Los Artistas: se componen de personas que van por los vagones tratando de crearnos "emociones". Se esfuerzan en hacernos conscientes de alguna de sus ideas o creencias, o sólo tratan de darnos un buen rato. Hay personas con habilidades impresionantes pero hay otros, como los payasos, que ni siquiera los quieres voltear a ver porque sabes que te van a hacer parte de su show. Entre otros se encuentran los cantores, cieguitos cantores, músicos, poetas de la línea 2, predicadores y revolucionarios políticos.
Los Indigentes: estás personas viven de lástima. Tenemos que darles dinero por el simple hecho de tenerles lástima o mirarlos y cuidado si haces eye contact con ellos pues son los más insistentes. Entre los más comunes están los papeleros "foráneos"; los boleros, que básicamente son niños arrastrándose por el piso y embarrándote cera de zapato para bolearlos; los enfermos, que tienen alguna enfermedad que les impide trabajar y a los que más odio son a los vidrieros, que son chicos que pasan oliendo a madres y disque para 'no robarnos' vienen a martirizarse con vidrios. ¡Ahg! ¡Por qué demonios hacen eso! Y la gente morbosa que los ve. La verdad es que sólo vienen a darnos un mal rato y ¿les dan monedas para que se compren más activo? O sea, qué onda con la gente también. A mí en vez de darme lástima, me dan coraje. Gente tonta.
Son como los ahora "vagoneros" de los microbuses (que si no van de vagón en vagón pero van de camión en camión ¿se les llamará camioneros?) que suben y a huevo te dan el producto para que lo veas, y te intimidan tanto que, para que no te quiten el dinero a la fuerza les terminas comprando. Suben diciéndote que básicamente te están pidiendo dinero de buena manera porque si por ellos fuera, te lo quitarían con gritos y trancazos.
Pero por otra parte también están los puesteros:
Los Puesteros: son aquellos que tienden su lona sobre el piso, llena de productos chinos en el lugar más estorboso de los transbordos. Entre ellos hay dulceros, chachareros, vendedores de comida como cueritos, congeladas, churros, Doritos preparados y hasta hay unos que venden carne y queso ¡pueden creerlo! (es donde se desarrolla mi segundo conflicto) ¡Hoy vi a un señor vendiendo huevos cocidos preparados! ¡Qué antihigiénico! ¿de verdad habrá personas que le compren? Los estaba pelando con sus manos sucias y las cascaras las echaba al piso. En situaciones como estas, ya no encuentro palabras para expresar mi asombro al ver cosas tan... ¿miserables? Conflicto: No sé si llorar o reír.
Algo
que también me da mucha curiosidad es la forma en la que promocionan sus productos.
Lo hacen con tal destreza de vocabulario que ni ellos se lo creen,
pero sólo lo hacen para promocionar su mercancía porque, cuando se dan cuenta que
nadie les va a comprar, se sueltan a hablar con sus "cuñados" de una
forma inexplicable 'es que el Brandon me dijo que sí quería acá conmigo
pero la pinche Laura se las olió y nos agarramos a vergazos y así'.
¡Ay! Y lo peor de todo es que los vagonero
siguen ahí porque nosotros se lo permitimos. La gente no se da cuenta
que mientras les sigan comprando , más fuertes se hacen. Y a pesar de que se quejan de sus bocinotas y música a todo volumen cuando van hablando por teléfono, al día
siguiente les compran el disco de Rock en tu Idioma o la recopilación de
todas la canciones de Natalia, Carla Gordison, Julieta Venegas, Ximena Sariñana o el disco con los éxitos de la Arrolladora Banda el Limón con bailes de fiestas de pueblo, o de perdida, el disco con lo mejor de Juan Gabriel.
(Otra cosa que he obervado es que el tipo de música que venden es dependiendo la línea en la que vayas; por ejemplo, en la línea 2 venden discos de música clásica, o rock antaño pero, en la línea 1 venden pura banda, reggaetón, norteña y toda esa música que nos hace sentir jodidos.)
(Otra cosa que he obervado es que el tipo de música que venden es dependiendo la línea en la que vayas; por ejemplo, en la línea 2 venden discos de música clásica, o rock antaño pero, en la línea 1 venden pura banda, reggaetón, norteña y toda esa música que nos hace sentir jodidos.)
Me
cuesta mucho trabajo ponerme en los zapatos de la gente idiota que no
puede ver más allá de sus narices. Se quejan y quejan de que no ven
ningún avance desde que subieron el precio del boleto pero, el gobierno
no lo puede hacer solo, ellos ponen el presupuesto para pagarle a los
PBI (Policía Bancaria e Industrial) pero como ya mencioné, los vagoneros son como ratas porque nunca mueren y la única manera de deshacerse de ellos es no alimentándolos, o sea, no comprándoles. Confío plenamente que cuando desaparezcan los vagoneros, tendremos un mejor Metro.
Y
por último, mi último y más conflictivo conflicto. Incontable veces me ha pasado que se suben los vagoneros a
vender cuando el tren está a reventar. Curiosamente, en esos casos me toca cerca del comprador y vendedor, y por razones que el Universo sólo sabe, el vendedor no alcanza a ver u oír al comprador y yo, entre los dos, soy la interlocutora. En esas situaciones florece mi conflicto:
¿debo avisarle al vagonero que le hablan? ¿debo pasar la mercancia? ¡Me convertiría en su cómplice! Pero, al mismo tiempo perdería ese "sentido común humano" que me hace no
ignorar a las personas que necesitan ayuda. Entonces, ¿debo "hacerme de la vista gorda"?. Es complicado... tengo que ser fiel y coherente a mis creencias y decisiones pero, al mismo tiempo no perder el sentido común. ¿Los debo de tratar como personas a pesar de que sé que le están haciendo un daño al Metro?
Queridos lectores, espero que me puedan ayudar a resolver mi conflicto y también, a terminar la clasificación de vagoneros. Si creen que me faltó incluir a alguno, háganmelo saber y también, me gustaría saber a cuál detestan más.
Queridos lectores, espero que me puedan ayudar a resolver mi conflicto y también, a terminar la clasificación de vagoneros. Si creen que me faltó incluir a alguno, háganmelo saber y también, me gustaría saber a cuál detestan más.
Precuela de la Vida Salvaje en el Metro de la CDMX
Hoy me pasaron cosas raras en el metro. La primera sucedió en
la estación Ciudad Deportiva. Esperábamos tranquilamente el metro cuando de repente, la
marcha del tren del otro lado del anden se detuvo. Primero pensamos que era un problema relacionado con la luz o algo similar, pero de pronto, vimos a lo lejos
personas caminando por la vías, nos acercamos para observar lo que
sucedía porque no era claro. Cuando vimos que se acercaban cada vez más, logramos ver que se trataba de dos
policías que sacaban a un indigente de las vías. ¡O-M-F-G! ¿Qué demonios hacía
el indigente ahí? ¿Cómo logró escabullirse a las vías? y ¿Cómo carajos no
lo arrollaron?
Cada cosa que nos toca ver en el metro. Desde ahora sé
que si un amigo viene al DF y quiere vivir experiencias
alternas y extremas, el metro en hora pico es un buen lugar para
impresionar, mostrando la vida salvaje a la que los defeños nos enfrentamos día con día.
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lunes, 8 de septiembre de 2014
Para mí y mi Primer Día
El post más cursi del momento, léase bajo su propio riesgo.
Hoy tengo mi primera tarea...
Después de dos años de hueva, por fin he empezado las clases de universidad y aun no me lo creo. Todo es tan pacifico.
Pero como siempre y una vez más, este querido es testigo de un suceso importante: mi primera clase. Quizá para la mayoría de las personas que leen este blog se les es raro que le dé demasiada importancia a la universidad o a mi primer día y quizá tengan razón. Pero esa primera clase es para mí, el inicio del resultado de una decisión que está cambiando mi vida.
Elegir ser Licenciada en Biología. Suena de señora grande, suena importante, suena a una vida recorrida, no suena bien. En realidad la palabra Licenciada le quita todo lo cool a Biología.
Pensar que desde el día de hoy le dedicare por lo menos el 40% de mi vida a la biología es tan abrumador que no termino de creérmelo.
Y la biología ¿para qué? No me considero una persona reservada, aunque en cierto grupo social sí lo soy. Más bien, me gusta llamar la atención a mi manera, o sea, no con cualquier estupidez. Siempre me ha gustado que la demás gente me note por comentarios inteligentes o información impresionante y útil. Me gusta estar a la vanguardia y siempre tener una opinión que vaya mas allá del de la gente común. No siempre estoy tan informada como me gustaría estar porque hay información que no me interesa y que me gustaría apreciar más. Básicamente, lo que estoy tratando de decir es que me gustaría saber de todo y tener la mejor opinión al respecto. La biología, es para mí, la clave para entender por lo menos el 60% del mundo que nos rodea. Tanto el ser humano, que no me deja de sorprender en todos los sentidos de la palabra, hasta el entorno que nos rodea. La biología me da la seguridad de que hay algo más allá de lo que nos rodea día con día; más allá de la política, más allá de la tecnología. Más allá, está un mundo esperando ser descubierto por una Mónica y, está esperando específicamente por mí porque existe una gran posibilidad de que le de un buen uso a esa información. Un uso que quizá beneficie a la humanidad que a veces me cuesta tanto entender.
Por el momento, la biología es tener un punto natural y diferente para entender el mundo y espacio y todo lo que hay más allá. Es empezar a entender la vida desde la parte más diminuta de un organismo y brindarle un significado científico. Para mí, la biología es el principio para entender todo lo demás.
En fin. Hoy. Hoy es un día para recordar.
viernes, 5 de septiembre de 2014
PBVU
Tres fueron las veces que intenté escribir durante la semana. Ninguna me salió porque no sabía exactamente sobre qué escribir.
Les cuento que hoy terminó el Programa de Bienvenida a la Vida Universitaria de la UAM y comprendí bastante más sobre la universidad y el campus. También, me divertí en el rally como todos esperaban.
El martes fueron platicas y platicas con personas importantes. Y se suponía que el miércoles iban a dar las platicas sobre lo más importante: los cursos y talles pero, tuve que buscarlo por mi cuenta. En fin, nos regalaron una playera con las iniciales de nuestras respectivas divisiones y cuadernitos útiles.
Hoy fue el famoso rally y nos hicieron correr por toda la escuela, estuve calculando mas o menos cuánto corrí en total y según mis cálculos, fueron como 3k aproximadamente. Estuvo muy divertido y cansado. Gracias a nuestro esfuerzo, nos posicionamos en el séptimo lugar (¡WUJU!) de cincuenta equipos y con premiación a los primeros diez. Ese siente es un loquillo.
Ganamos una bolsita coqueta con el logo de la UAM y un termo (otro más para la colección. Lo bueno es que casualmente encontré un uso para él: como lapicero). Nombramos a nuestro equipo Pantros, que creo que es un personaje de Thunder Cats. Fuimos de los equipos más prendidos, de hecho, en la mañana cuando todos a penas se estaban conociendo, nosotros implementamos una forma más efectiva de socializar: botellita con puros castigos.
Los castigos estuvieron bien aplicados porque eran cosas que nos inhiban y que al mismo tiempo, animaban al equipo. Nos colamos en otros equipos para gritar "¡Pantros va a ganar!" y corrimos al rededor de la zona de equipos gritando "¡pantros, pantros, pantros!" y así.
En el convivio nos dieron taquitos y refresco. Estuvimos sentados en el pasto preguntándonos cosas que la gente se pregunta cuando quiere conocer a alguien o cuando realmente no le interesa, pero equis, nadie era de mi carrera o división aunque eso no quita que espero frecuentarlos.
En resumen fue una semana interesante, lo único malo es el camino. Con el tiempo me acostumbraré, tengo que. El rally fue mejor de lo que esperaba y pese a que aun no tengo nadie con quien disfrutar cosas universitarias, me divertí mucho viendo como las personas hacían el ridículo, riéndome de tonterías, gritando y aprovechándome de otras personas sin que se den cuenta.
Por cierto, soy tan ñoña que ya estoy eligiendo mis optativas para meter la primera en el segundo trimestre y adelantar. Pero no sólo eso, estoy creándome un plan de estudios bien chingon y complementario. Esto va a estar di-vi-no.
También hice una lista de las cosas que tengo que hacer para aprovechar al máximo la universidad. La voy a poner aquí para que poco a poco este querido sea testigo de todo, como siempre.
Eso es por lo mientras, quizá se vayan agregando más cosas.
Les cuento que hoy terminó el Programa de Bienvenida a la Vida Universitaria de la UAM y comprendí bastante más sobre la universidad y el campus. También, me divertí en el rally como todos esperaban.
El martes fueron platicas y platicas con personas importantes. Y se suponía que el miércoles iban a dar las platicas sobre lo más importante: los cursos y talles pero, tuve que buscarlo por mi cuenta. En fin, nos regalaron una playera con las iniciales de nuestras respectivas divisiones y cuadernitos útiles.
Hoy fue el famoso rally y nos hicieron correr por toda la escuela, estuve calculando mas o menos cuánto corrí en total y según mis cálculos, fueron como 3k aproximadamente. Estuvo muy divertido y cansado. Gracias a nuestro esfuerzo, nos posicionamos en el séptimo lugar (¡WUJU!) de cincuenta equipos y con premiación a los primeros diez. Ese siente es un loquillo.
Ganamos una bolsita coqueta con el logo de la UAM y un termo (otro más para la colección. Lo bueno es que casualmente encontré un uso para él: como lapicero). Nombramos a nuestro equipo Pantros, que creo que es un personaje de Thunder Cats. Fuimos de los equipos más prendidos, de hecho, en la mañana cuando todos a penas se estaban conociendo, nosotros implementamos una forma más efectiva de socializar: botellita con puros castigos.
Los castigos estuvieron bien aplicados porque eran cosas que nos inhiban y que al mismo tiempo, animaban al equipo. Nos colamos en otros equipos para gritar "¡Pantros va a ganar!" y corrimos al rededor de la zona de equipos gritando "¡pantros, pantros, pantros!" y así.
En el convivio nos dieron taquitos y refresco. Estuvimos sentados en el pasto preguntándonos cosas que la gente se pregunta cuando quiere conocer a alguien o cuando realmente no le interesa, pero equis, nadie era de mi carrera o división aunque eso no quita que espero frecuentarlos.
En resumen fue una semana interesante, lo único malo es el camino. Con el tiempo me acostumbraré, tengo que. El rally fue mejor de lo que esperaba y pese a que aun no tengo nadie con quien disfrutar cosas universitarias, me divertí mucho viendo como las personas hacían el ridículo, riéndome de tonterías, gritando y aprovechándome de otras personas sin que se den cuenta.
Por cierto, soy tan ñoña que ya estoy eligiendo mis optativas para meter la primera en el segundo trimestre y adelantar. Pero no sólo eso, estoy creándome un plan de estudios bien chingon y complementario. Esto va a estar di-vi-no.
También hice una lista de las cosas que tengo que hacer para aprovechar al máximo la universidad. La voy a poner aquí para que poco a poco este querido sea testigo de todo, como siempre.
- Participar en un taller de iniciación artística.
- Ser parte de alguna actividad deportiva y recreativa.
- Escribir en el boletín de divulgación (alguna nota científica).
- Ser entrevistada o presentar algún trabajo/proyecto en la radio UAM.
- Participar en los eventos y enlaces universitarios.
- Tomar un curso de protección civil.
- Aprovechar la oportunidad de Movilidad (ir a Chile o vivir mi sueño de estudiar en CU aunque sea por un trimestre).
Eso es por lo mientras, quizá se vayan agregando más cosas.
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